Roberto Tejada

Roberto Tejada

Publicista

URL del sitio web: http://robertotejada.com
Lunes, 23 Abril 2018 13:26

ESPÍRITU DE DESTRUCCIÓN

Ya sabemos, sobre todo los de más edad, los diferentes niveles de adrenalina que se viven entre la adolescencia y la juventud, cuando se busca desesperadamente una personalidad propia. Es normal que durante el período mencionado algunos amigos se conviertan en inseparables y donde se le ve a uno, por lo general, se le ve a otro u otros más.

A principio de los años noventa, cuando la tecnología se convertía en la nueva experiencia para todos, nos juntamos en la casa de uno de mis amigos para probar unas bocinas que compramos y las usaríamos por primera vez en su habitación para ver y escuchar el vídeo musical “Jam”, donde el rey del pop, Michael Jackson enseña cómo bailar a la leyenda del baloncesto Michael Jordan, y, a cambio, Jordan enseña a Jackson cómo jugar al baloncesto.

Preparamos todas las conexiones y una vez todos listos, pusimos a todo volumen el equipo a funcionar. El video iniciaba mostrando un edificio desde el cual salía desde su interior -y a gran velocidad- un balón que rompía una ventana.

La madre del amigo y dueña de la casa donde nos encontrábamos, estaba en la cocina preparando de comer y al escuchar aquel estruendoso sonido salió corriendo hacia donde nos encontrábamos y gritaba: Rompan to’, acaben con to’. ¡Espíritu de destrucción!
Su rostro, cuando llegó a la habitación y no encontró lo que esperaba encontrar, sigue siendo para mí el más indescifrable poema de confusión y desorientación jamás vuelto a ver en mi vida.

Miércoles, 18 Abril 2018 16:35

BIGOTE SIN CARETA

Para nadie es un secreto que el bigote es el pelo que crece en la región de la cara comprendida entre el límite inferior de la nariz y el labio superior. Algunos son tan delgados como una línea de lápiz, mientras que otros son tupidos y compactos y siempre han sido considerados símbolo de hombría y virilidad, autoridad o poder. Tengo un recuerdo que está relacionado con el bigote de una figura militar de alto rango que dirigió la academia militar Batalla de las Carreras cuando impartíamos docencia en la mencionada institución por los años 90. Parecido físicamente al detective ficticio creado por Agatha Christie, Hércules Poirot, de poca estatura, pero que se desenvolvía con una gran dignidad, de bigote muy tieso y militar. Para febrero, se dispuso que un puñado de estudiantes, que tomaban las clases especiales de artes, realizaran un mural de grandes proporciones que consistía en caretas artesanales hechas con gazas de yeso (el material que se utiliza para las fracturas de huesos), con los rostros de todos los cadetes del lugar formaban la bandera nacional. Para la tarea había que hacer un molde directamente sobre la cara de cada individuo que iniciaba con la colocación de vaselina, para que no se quede pegada al rostro, luego colocar las gazas humedecidas con agua hasta que se seca y luego se retira la careta, halándola. Durante una supervisión realizada por el director, ordenó que se le hiciera la de su rostro, asignándose dos habilidosos cadetes de cuarto año para la labor, que al final produjo un tremendo corre-corre, ya que al retirarla, se detectó que el bigote había quedado pegado a la careta y no había forma de retirarla sin causarle daños o inconvenientes al alto militar. Para solucionar la situación, los cadetes solicitaron nuestra intervención a lo que accedimos inmediatamente y procedimos a retirar el objeto de la cara del general. En aquel momento se escuchó al general decir dejen el bigote sin careta. Lo lindo del caso fue que se tuvo que repetir todo el proceso ya que en la retirada, la careta se echó a perder, pero en esa ocasión se tomaron todas las precauciones de lugar para no cometer los mismos errores.
Martes, 03 Abril 2018 15:52

APARTE DE…

 De niño, siempre estaba en diferentes labores, (debo señalar propias de la edad), “en busca del moro perdido”. Una de ellas, entre otras, fue la de limpiabotas; lo tengo tan presente que recuerdo con precisión matemática la inversión para el inicio, dos pesos con veinticinco centavos.

Busqué un empaque de caja de arenque en el colmado más cercano, mi hermano fabricó la limpiabotas, pedí unos cuantos trapos a mimadre y compré con mis ahorros en el supermercado del chino Lee los enseres necesarios para empezar la producción.

Al principio tenía que resolver el tema con relación a la ubicación del puesto para colocarme los fines de semana en los puntos que ya eran del conocimiento de toda la comunidad para poder sacar el mejor provecho de fin de semana a la labor, ya que en los días laborales no podía hacerlo porque tenía que estudiar. Después de cada uno de mis cálculos de ganancia y antes de dar el reporte financiero a mi mamá, la rendición de cuentas iniciaba con la frase “aparte de…”, que era una forma de hacer constar que además de lo obtenido, había hecho inversiones adicionales con el dinero ganado.

Mi hermano mayor, que es un especialista manteniendo vivas frases y momentos de nuestra infancia, todavía utiliza esa expresión.
Echo de menos los tiempos de inocencia y desprendimiento donde todos los esfuerzos eran destinados al bienestar del núcleo familiar.

Martes, 03 Abril 2018 15:46

NOCHE DE TRAVESURAS

A juzgar por el título, muchos pensaran que este relato tiene que ver con alguna bellaquería cometida por mí o en la que participé. Pero realmente tiene que ver con una vivencia de un amigo y una demostración de baile de la que él fue testigo.

Robert, vi dos tipos bailando y quedé traumatizado. Me dijo.

¿Cómo así? Pregunté interesado.

Saliendo de la Facultad (Artes en la UASD), vi dos tipos bailando “…esta noche hazme travesuras”, y quedé impactado hermano. Del tema no se habló más, simplemente me hizo el comentario.

Resulta que una tarde mi amigo me acompañó a visitar a mis padres y ¡Oh sorpresa!, los bailarines de la facultad eran del barrio y conocidos de infancia, el Cuervo, por su color oscuro y la forma de la nariz, y Cablín, que se dedicaba en sus años mozos a instalar el cable de manera ilegal en la zona, los llamé y nos acompañaron. Una vez en presentados, se tocó el tema de la experiencia de mi amigo con su forma de bailar y decidimos colocar la canción en cuestión y disfrutar de sus habilidades.

La demostración era impresionante, pero no fue eso lo que provocó el mayor impacto en mí, la sorpresa mayor me la llevé cuando vi que mi amigo se paró y acompañó en el baile a los paisanos. Esa noche quedó marcada como la Noche de Travesuras. Mucho tiempo ha pasado y aun así no he podido olvidar aquella inolvidable demostración de arte popular en su máxima expresión.

Lunes, 23 Octubre 2017 13:09

¡AY MI MOLTALEDA!

Próximo a la salida del barrio donde vivía durante mi infancia, existía un comercio de chinos llamado “Supermercado Lee”. El negocio era supervisado directamente por su propietario, conocido como el chino Lee. Ese personaje tenía la facultad de estar en todos lados al mismo tiempo.

No había algo que se moviera dentro o fuera del local que él no tuviera el control.

Durante una crisis muy famosa en nuestro país, en medio de la cual un presidente mandó a la ciudadanía a comer piedras, se desarrolló una peligrosa huelga nacional de varios días en la que participaron casi todos los sectores de la sociedad. Una mañana de esos turbulentos días de paralización, algunos de los jóvenes fascinerosos del barrio violentaron el establecimiento, robando de manera violenta algunas provisiones, hasta la intervención de la policía.

Me contaron las malas lenguas -porque yo no estaba ahí- que al comerciante lo que más le dolió fue que le robaron sus embutidos, ya que solo se le escuchaba decir: ¡Ay mi moltaleda! ¡Se han robado mi moltaleda! Después de esos eventos, era característico escuchar en el coloquio del lugar: ¡Ay mi moltaleda!

Miércoles, 02 Agosto 2017 13:00

Huella de Infancia

El 13 de mayo de 2017 se cumplieron 19 años de mi graduación en La Escuela de Diseño de Altos de Chavón como diseñador gráfico, fecha irrelevante si no hubiese sido por una conversación que sostuve por Facebook con mi ahijada de 22 años, Vanessa Reynoso.

La ceremonia fue en la ciudad de piedras, Altos de Chavón, en la Romana, donde asistió mi ahijadita adorada que para ese entonces contaba con tres años de vida. Era una niña hermosa, llena de salud, rosadita, y de pelos cortos chorreados y ojos saltones.

Durante la mencionada conversación le pregunté que si recordaba cómo se había hecho la cicatriz que tenía en la barbilla a lo que respondió rápidamente con un sí que me sorprendió. Recuerda con tanta precisión que pareciera que fue algo que ocurrió recientemente, como estaba vestida, que se había pasado toda la mañana detrás de un monito de juguete que cantaba la macarena mientras chocaba unos panderos que tenía en las manos y movía los pies, como yo y mi madre estábamos vestidos y que después de cortarse solo quería que yo la cargara.

Me dijo que atesora en sus recuerdos más preciados esa huella de infancia, que si no haber pasado, hoy no podría regresar en el tiempo con tanta facilidad. Yo recuerdo la preocupación que nos causó aquella herida, imagínense una niña tan pequeña bajo nuestra responsabilidad, regresarla a su casa con esa marca que llevaría toda su vida, sin embargo, para ella es de gran orgullo decir que gracias a ese hecho ella recuerda siempre la cercanía que tiene desde niña conmigo y mi familia.

Lunes, 17 Julio 2017 14:36

Zombis del sistema

Esa mañana salimos temprano de casa con rumbo a Barahona. Mi hermano me había manifestado su interés de que viajáramos en familia a Bahía de Las Águilas, que, aunque está en otra provincia mucho más lejana, después que estuviéramos ahí era mucho más fácil llegar a Pedernales.

El motivo principal del viaje era dar un pésame a un buen amigo, al cual le había fallecido su padre el día anterior y de camino a nuestro destino decidimos hacer una parada de conocimiento en un santuario que se encuentra en Las Tablas de Baní. Así lo hicimos y lo allí ocurrido dio título a este escrito.

Por ser temprano nos encontramos, como es natural, con pocas personas. Al momento de irnos, mi hermano, disimuladamente, entregó una ofrenda a la persona encargada de salvaguardar el lugar. Sin embargo, yo cometí el error de sacar dinero y dárselo en público y le pedí que lo compartiera con unas tres o cuatro personas que estaban ahí.

Digo que fue un error porque en fracciones de segundos, como si hubiesen podido oler el dinero, el lugar se llenó, salidos de la nada, de individuos, de ambos sexos y edades que reclamaban su parte de lo recibido. Zombis del sistema que salían desde las casas más lejanas hasta la más cercana, que también estaban bastantes retiradas, que caminaban con las miradas perdidas. En su mayoría lánguidos, a medio vestir.

Esa fue una experiencia desoladora, llena de una realidad que desborda en miseria la pobre gente de mi pueblo blanco, que como bien decía aquel, “vivimos en un país rico pobremente administrado”.

Lunes, 22 Mayo 2017 12:26

Ramón, "El Veloz"

En toda familia hay personas que se convierten en personajes. En la mía, por parte de mi mamá, Ramón, el sobrino mayor, tiene ese honor.

Siempre se ha sabido entre nosotros que el papá de esos primos era, como se le dice en el argot popular, muy “caprichoso”. Sin embargo, el conocimiento de ese dato no nos da claridad sobre el origen de las ocurrencias que convierten al mencionado miembro familiar en una figura emblemática.

En sus años de independencia, Ramón se mudó en el barrio donde yo nací y me crie y trabajaba en el mismo restaurante donde lo hacia mi papá. Desde ese momento dio señales que lo hacían sobresalir, al grado de llegar a ser una persona sumamente esperada en los lares familiares, pero las aguas se pararon cuando compró su motor Honda C 70.

Las historias de sus andanzas se convirtieron en leyendas urbanas tanto así que él mismo llegó a autodenominarse “Ramón el Veloz”. Describía cómo los vecinos y conocidos quedaban asombrados por su gran destreza y velocidad al volante, asegurando que incluso, muchos de ellos cuando escuchaban el sonido de su moto, y querían salir a verle, le era casi imposible conseguirlo, por lo que generalmente solo podían exclamar: “¡ahí va el Veloz!”.

Después de muchas tertulias familiares donde él se encargaba de colocar el tema y hacia la salvedad de su historia, jamás fue llamado solo por su nombre, de ahí en adelante, en toda la familia y entorno cercano es conocido por sus aventuras fabulosas y su pegajoso mote: “Ramón el Veloz”.

Martes, 25 Abril 2017 12:06

...Para hacerle chapita

Una tarde calurosa de verano fuimos a visitar a una de mis tías del segundo matrimonio de mi abuelo, razón por la cual hablamos de otra tía de la misma edad que yo tengo.

Cuando llegamos a la casa en cuestión, algo llamó poderosamente mi atención y me sorprendió sobremanera. Pedro, el esposo de mi tía, lucía su cabeza totalmente raspada, brillosa, relucientemente limpia. Se podía decir que no tenía ni un pelo, nunca antes le había visto sin gorras.

Aquella cabeza estaba como el famoso percal de la canción. No podía dejar de mirarla. En eso, después del saludo y todos los detalles de la bienvenida, pasamos al patio para departir en familia. Por coincidencia de la vida quedé sentado frente a frente al tío Pedro. No quieran saber lo inquieto que me encontraba contemplando aquella cabeza, hasta que no aguanté y le dije:

— Pedro, ¿está cómoda esa peladita, verdad? Isaac, el hijo de mi tía, de unos 10 años, que no es hijo de Pedro, inmediatamente escuchó mi comentario agregó:

— ¡Esa cabeza pelaita¡ Lo que esta buena es para hacerle chapita.

— Mire Isaac, qué es lo que usted está opinando ahí, no le falté el respeto a su papá, sentenció una voz de mujer con acentuada molestia. Ese muchacho nos dio motivos para reírnos cada vez que recordamos sus palabras sobre la cabeza del padrastro y su agilidad para responder con tanta precisión y creatividad.

Martes, 21 Marzo 2017 16:44

La Tía Inocente

La inocencia de cuando somos niños nos lleva a ver a nuestros padres y tíos adultos como personas superdotadas, capaces de conseguir todo lo que se proponen. En contraste, ahora vemos a muchos de ellos como niños, viéndonos capaces de conseguir todo lo que nos proponemos.

Con esa reflexión, escrita por mi hermano, iniciamos lo que fueron los preparativos para la realización de un encuentro familiar que reunió -por primera vez- casi la mayoría de los integrantes de las familias Tejada-Bovier en el municipio San Francisco de Macorís, de la provincia Duarte.

Ese párrafo no fuera tan contundente, sino fuera por el significado que él en si mismo encierra, significado que lo he comparado con el accionar dentro del núcleo familiar de una tía, hasta antes de enfermar de Alzheimer.

Esa tía se dedicó, desde muy joven, al oficio de enfermera, desarrollándose y abriéndose camino por su gran dedicación y amor al prójimo.

Hoy, esa tía que antes lucía de acero, por el contrario, se ve frágil y débil, con la mirada perdida y sus recuerdos olvidados, encerrados en un lugar que ya no es capaz de dejarlos salir cuando se les necesitan. Aquella mujer, resuelta, diligente, abnegada, comprensible, inspiradora y luchadora, ya no esta más con nosotros.

Se posa sobre ella una gran inocencia de niño. Nos toca ahora a nosotros ser los guardianes de sus mejores momentos, nos queda ahora cuidar de la tía inocente y garantizar que su legado se mantenga vigente en las futuras generaciones familiares.

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