Estudiantes

DESAFIOS DE LA EDUCACION SUPERIOR EN LATINOAMERICA

 

SAN SALVADOR, EL SALVADOR. 6 DE SEPTIEMBRE DE 2012.

La universidad, como práctica educativa formal, inició en el siglo XII, teniendo como impulsores las disputas entre el cristianismo y el naciente imperio romano en el siglo VIII, con antecedentes remotos en las Escuelas Palatinas, Monásticas y las Catedralicias.

 El inicio de la primera universidad en el mundo se remonta a 1154, fecha en la que el Emperador Federico I, con su carta Authentica Habita, reconoció la Congregación de Estudiantes que se reunian en Bolonia con el propósito de unir al Derecho Canónico, algunos de los elementos del Derecho Civil, gremio al que concedió privilegios al nivel de Derecho Imperial y que se convirtió en la Universitas Scholarium Bononiensis.

Luego surgieron la de París en 1174; la de Oxford, en 1214; y la de Cambridge. En Italia, se formó la de Padua en 1222; y la Salerno, Universidad de Nápoles, en 1224.

Las primeras universidades surgieron bajo las modalidades de congregación de estudiantes o congregación de profesores, pero en ambas, existía una plena libertad para la búsqueda del saber de la época.

Las universidades son instituciones conservadoras frente los cambios, pero en sus 8 siglos de existencia han experimentado transformaciones significativas.

Podríamos decir que la primera gran trasformación fue la necesidad que sintieron las congregaciones de estudiantes y de maestros de una institución que validara el conocimiento adquirido en la condición de libertad inicial. Esa necesidad fue satisfecha por la iglesia Católica, que asumió ese papel y simultáneamente, se fue apoderando de esa naciente institución poniéndola a su servicio durante toda la edad media, limitando el conocimiento al dogma y a la teología.

En los finales del Siglo XIII inicia en la Universidad de Oxford un proceso creciente de interés por la ciencias naturales como vía para llegar a la verdad, lo que se manifiesta con mayor fuerza durante los siglos XIV y XV.

Ese interés por las ciencias fue impulsado por el surgimiento de movimientos como el Renacimiento, la Ilustración, el Positivismo, la Reforma Cristiana Protestante, entre otros.

La Universidad, en cambio, se mantuvo con una práctica anclada en la escolástica clerical lo que terminó en una separación de la Universidad con los humanistas y científicos más avanzados. El estudio de las ciencias se refugió en nuevas entidades como las Sociedades Científicas y las Academias.

La segunda gran transformación universitaria podemos atribuirla a los retos que le presentaron su anquilosamiento frente al avance científico, y la formación de los Estados modernos. De ahí emergió un cambio impulsado desde el Estado, el cual se expresó en dos modelos universitarios: el Modelo Napoleónico Francés y el Modelo humboldtiano Alemán.

El modelo francés fue desarrollado desde el gobierno imperial, ejercido en el momento por el emperador Napoleón Bonaparte, que introdujo una nueva organización universitaria dirigida a formar profesionales que transitaran del saber por el saber, al saber hacer, para el servicio del Estado.

La Universidad, bajo este modelo, fue dividida en Facultades, Escuelas Profesionales y en Institutos. Las Escuelas, respondieron a la necesidad de formar los profesionales que necesidaba el imperio en su afan expansionista, a las que se les concedió la capacidad de otorgar licencia para ejercer. Las escuelas fueron atendidas por profesionales con capacidad para la enseñanza.

Los Institutos fueron especializados para la investigación, donde se concentraron los maestros.

El modelo alemán, impulsado por Guillermo von Humbolt, siguió un curso contrario al francés. Asumió un modelo universitario concentrado en el cultivo de la ciencia pura. Adoptó las Facultades para recibir a los estudiantes, a los que ofrecía un curriculum que los preparara para el encuentro con los maestros.

Los maestros fueron concentrados en una nueva estructura académica denominada Departamento, que asumían la denominación de la disciplina en que se especializan sus miembros y que los vinculaba automáticamente con la Academias de Ciencias que ya existían.

Con esta segunda transformación, por una parte, la universidad retomó el quehacer científico que se había recluido en las Sociedades Científicas y en las Academias; por otra parte, la universidad se concentró en atender la creciente demanda de profesionales que surgía con la expansión imperial y posteriormente por la Revolución Industrial.

El modelo napoleónico se extendió por gran parte de Europa y América, mientras el modelo alemán lo asumieron, entre otros, países como Inglaterra y los Estados Unidos.

La tercera transformación que experimentaron las universidades corresponde a su proceso de democratización, en el que se incorporó el cogobierno, la autonomía, y otras formas de gobierno al interior de las mismas. El Latinoamérica conocemos todos ese proceso como La Reforma de Córdoba, impulsada por la existencia de regímenes totalitarios que impedían la libre discusión de las ideas, por lo que las universidades se convirtieron en los espacios para ese debate político e ideológico, terminando enfrentadas a casi todos los gobiernos y con relaciones relativamente nulas con el mundo empresarial de sus respectivos paises.

Una cuarta transformación de la educación superior esta en marcha empujada por fenómenos como la diversificación de las universidades, la expansión de su oferta, el aumento de la matrícula, la globalización de los mercados, los avances de la ciencia, la innovación y de las tecnologías de la innovación y la comunicacion. Son fuerzas que también empujan ese cambio, la creciente demanda social por la calidad, la eficiencia, la transparencia, la ética y la responsabilidad social de las instituciones públicas y privadas.

La Universidad de hoy se desempeña en un ambiente politico que ha experimentado grandes avances democráticos en los paises de la Región, por lo que su espacio ya no es el único reservado para la discusión de ideas políticas. De ahí que las univeresidades están transitando de la confrontación con los gobiernos, a procesos de cooperación; y de relaciones escasas y a veces nulas con las empresas y otros sectores sociales, a mecanismos crecientes de vinculación y articulación con la sociedad.

Hablar hoy de los desafíos de la educación superior en América Latina y El Caribe requiere necesariamente hacer un repaso sobre la caracterización de la región.

Según datos del IESALC-UNESCO, en 1950 había en la región 75 instituciones universitarias y para el 2008 ese número se había incrementado a 1,500 con un fuerte peso de universidades privadas. De igual modo, la matrícula pasó de 276 mil a 12 millones en el mismo período con una participación privada cercana al 50%.

De acuerdo con datos del Banco Mundial, América Latina y el Caribe “mantendrá la trayectoria de crecimiento en 2011 por su marco macroeconómico y fiscal sólido en una franja entre 4 y 5 por ciento.

Ese crecimiento lo atribuye a factores como el beneficio que le reporta la llamada ‘conexión china’, cuya participación en las exportaciones de materias primas se multiplicó por diez a partir de 1990, esto es, de 0,8% en 1990 a 10% por ciento del total de las exportaciones de materias primas en 2008.

También considera el organismo multilateral que la Región se ha beneficiado del incremento en los precios de las materias primas y los alimentos a nivel internacional, especialmente algunos renglones que representan entre el 30 y el 50 por ciento de las exportaciones alimentarias clave en el mundo, razón por la que es calificada como ‘el granero del mundo, porque contribuye con casi un tercio de las exportaciones mundiales de maíz, 52 por ciento de las exportaciones de soja, 44 por ciento de las exportaciones mundiales de carne vacuna, 42 por ciento de carne aviar y 17 por ciento de carne porcina.

Hace apenas unos días, se desarrolló aquí en esta hermosa ciudad el Trigésimo cuarto período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina, (CEPAL), en el que ese organismo multilateral regional presentó el documento “Cambio Estructural para la Igualdad, Una Visión Integrada del Desarrollo”, en el que profundiza y amplía los planteos formulados en otro documento titulado como “La hora de la igualdad: Brechas por cerrar, caminos por abrir”, presentado en su trigésimo tercer período de sesiones celebrado en 2010.

La CEPAL nos ofrece el análisis más reciente de la situación económica y social de América Latina y El Caribe en el cual reconoce que el crecimiento en América Latina y el Caribe es una de las variables que distinguen la región de las demás regiones del mundo al exhibir una tasa promedio de 3.8 en la última década, superando el promedio mundial que fue solo de 3 y de otras regiones como Norteamérica, que fue de 2.1, así como los de Europa y Asia Central que fue de 2 en el mismo período.

Pero no obstante ese crecimiento, también reconoce que la Región “se destaca en la comparación internacional por sus elevados y persistentes niveles de desigualdad”.

El crecimiento económico no ha estado acompañado de un aumento de la demanda laboral ni de las tasas de ocupación como cabría esperar, esto es, no ha habido una correlación positiva entre el crecimiento económico y el empleo. Significa esto que el crecimiento no ha conducido al desarrollo en esta región.

La mayoría de los países invierte menos de 1 por ciento del PIB en investigación y desarrollo, por lo que también la innovación es baja.

Como consecuencia de lo anterior, la generación de patentes por millón de habitantes, es otro indicador en el que nuestra región queda rezagada. Resalta el ejemplo de Corea, que registraba al inicio de la década de los ochenta, solo la tercera parte de las patentes que tenía México; ya en 1990 lo superaba en más de 10 veces a finales de la década de 2000 se multiplicó en más de 350 veces.

La inversión pública anual por estudiante de educación superior en la región, medido en dólares norteamericanos, fue de 1,325 en 1990 lo que contrasta con los países de la OCDE, que fue de 7,940 en 1995.

La capacidad de la región hara recibir inversión extranjera directa en Investigación y Desarrollo es reducida, si tomamos en cuenta que es el destino de solo un 4% de estas actividades a nivel mundial, Asia recibe cerca del 50% de este tipo de inversiones. En el caso de América Latina y el Caribe del 4% Brasil absorbe el 2.9, México, 0.4 y el resto, 0.8.

En el ámbito financier, hay segmentación, dificultad de acceso al crédito, y los préstamos porlo general son de corto plazo. Los inversionistas institucionales suelen privilegiar las emisiones de títulos o activos de renta fija en contra de los activos de renta variable.

Existe elevada heterogeneidad estructural, segmentación laboral y desigualdad social.

El enálisis resalta el hecho de que los patrones de inversión refuerzan un escenario de agudas brechas en materia de productividad, que se traduce en segmentaciones estructurales del mercado de trabajo con elevada incidencia del empleo informal donde suelen emplearse los trabajadores que tienen un bajo nivel educativo, cuya remuneración es muy inferior a la de los trabajadores del sector formal con una diferencia estimada 44%.

En los países de la región existe una estructura exportadora basada en las materias primas y poco diversificadas y en la que el sector de los servicios, que reúne a la mayor proporción de empleados, ha aumentado su participación relativa en detrimento de la agricultura.

El gasto público y privado en Ciencia Tecnología e Innovación en la región es bajo. El mayor nivel lo tiene Brasil con 1.2% del PIB.

Comparada con otras regiones, la presencia latinoamericana y caribeña de investigadores a nivel mundial de es bajísima con apenas el 3,7%, frente a 23.1% de Europa; 26.3% de Norteamérica; 44.8% de Asia y superando sólo a África, que tiene 0.5% y a Oceanía, que alcanza 1.6%.

Al interior de la región, también se aprecia una gran desigualdad en este aspecto. Mientras países como Brasil, México, Argentina y Chile tienen 48%, 20.8%, 15.1% y 8.1% respectivamente, el resto de países sólo alcanza el 7.8% de los investigadores de la región. Un comportamiento similar se registra en la inversión en Investigacion y Desarrollo: Brasil, 53.8%; México, 26.1%; Argentina, 6.2%; Chile, 5.9%. El resto de los países de América Latina y El Caribe, solo invirtió 7.9% de su PIB en I+D en 2005.

La region transita la ruta de la integración regional y subreginal, con mecaismos como el ALCA, ALBA, MERCOSUR, SICA, CARICOM, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión de Naciones de Suramérica (UNASUR), entre otros.Tambien ha firmado tratados de libre comercio que les presentan oportunidades y retos, como es el caso del DR-CAFTA.

La CEPAL concluye su análisis planteando que América Latina y el Caribe “requiere… perseverar en tres direcciones para alcanzar el necesario desarrollo: el cambio estructural, la convergencia para reducir las brechas internas y externas de ingresos y productividad, y la igualdad de derechos”.

Tambien identifica tres desafíos a los que se enfrenta la región: el primero, lograr un crecimiento sostenido a tasas elevadas, suficientes para cerrar brechas estructurales y generar empleos de calidad; en segundo lugar, cambiar los patrones de consumo y producción en el contexto de una verdadera revolución tecnológica con sostenibilidad ambiental, y en tercer lugar, garantizar la igualdad sobre la base de una estructura productiva más convergente, con protección social universal y construcción de capacidades.

De los tres, propone como desafío económico principal, el “cambio estructural como eje del desarrollo”, que debe tener como fuerza motriz la innovación basada en nuevas tecnologías y la generación de conocimiento.

El Cambio Estructural que propone “se caracteriza por un aumento del peso en la producción y el comercio de los sectores o actividades más intensivos en conocimiento”, y porque “debe conducir a una inserción en mercados mundiales de rápido crecimiento, para fortalecer la demanda agregada y expandir la producción y la generación de empleo, con los consiguientes efectos favorables sobre la distribución del ingreso”.

Como reforzamiento conceptual, la CEPAL recurre a Schumpeter y a Keynes para referirse al tipo de eficiencia asociada al desarrollo al que aspira: la eficiencia schumpeteriana, se da cuando hay la presencia de sectores más intensivos en conocimientos, que lideran el proceso de innovación e impulsan los aumentos de productividad; la “eficiencia keynesiana” o “eficiencia del crecimiento”, se vinculada con el dinamismo de la demanda de los bienes producidos, para consumo interno o para exportación.

Otro ingrediente importante que influye en el cambio estructural y que ha sido analizado por la CEPAL es la revolución tecnológica, la que desde su punto de vista, genera “tendencias económicas y sociales en sentidos contrapuestos: concentración y desconcentración”.

Entre las variables que inducen a la concentración, mencionan “a) las economías de escala, b) las economías de red, y c) el avance en la robótica.

PAPEL DE LA EDUCACION SUPERIOR EN EL DEDARROLLO

La educación superior tiene reservado un papel de alta significación para alcanzar el desarrollo propuesto por la CEPAL en el que pone como eje el “cambio estructural”, y como fuerza motriz la innovación basada en nuevas tecnologías y la generación de conocimiento.

El aporte de la universidad latinoamericana tiene que darse precisamente por medio del desarrollo de nuevas tecnologías, la generación de conocimiento y la formación de profesionales y técnicos de elevada calificación.

Ese es un papel asignado a la educación superior desde la defifnición de los dos modelos comentados precedentemente.

Para citar un ejemplo, en el caso de mi país, la República Dominicana, la ley le asigna al sistema de Educacion Superior, Ciencia y Tecnología un papel importante en el desarrollo de la sociedad al poner bajo su dependencia, “su capacidad de innovación” así como la “promoción, la producción, apropiación y aplicación del conocimiento para el desarrollo humano sostenible, y la promoción de valores y actitudes que tiendan a la realización del ser humano, ampliando sus posibilidades de contribuir al desarrollo de la sociedad en su conjunto y a la producción de bienes y servicios”.

En el caso de este país, la ley atribuye a la educación superior los objetivos de “Formar profesionales competentes con fuerte vocación de servicio y sólidos principios éticos; Promover la investigación en todas sus formas; Prestar un servicio social a la comunidad; y, cooperar en la conservación, difusión y enriquecimiento del legado cultural en su dimensión nacional y universal.

En la Conferencia Reginal de Educación Superior de (CRES-2008), los países de la región establecieron como premisa que el desarrollo y el fortalecimiento de la Educación Superior constituyen un elemento insustituible para el avance social, la generación de riqueza, el fortalecimiento de las identidades culturales, la cohesión social, la lucha contra la pobreza y el hambre, la prevención del cambio climático y la crisis energética, así como para la promoción de una cultura de paz.

DESAFÍOS DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR.

Cerrar la brecha de la productividad en una región que depende de la producción de materias primas y uso de mano de obra poco calificada, lo que requeriría invertir en el desarrollo de la fuerza laboral y en investigación y desarrollo.

El desarrollo de políticas industriales con una macroeconomía que viabilice la competitividad de nuevos sectores es el desafío al que diversos países asiáticos respondieron con éxito y que es aún una asignatura pendiente para América Latina y el Caribe.

A mediano y corto plazo, una mayor demanda de trabajadores cualificados para los sectores de alta productividad en expansión podría provocar un aumento de la desigualdad laboral.

Contribuir a reducir el alto peso del sector informal en los mercados de trabajo de la región seguirá siendo el principal desafío en materia de protección social.

Un gran desafío es contribuir al cambio estructural hacia el desarrollo, mediante la formación de la capacidad de la fuerza de trabajo a nivel superior.

Los principales desafíos y obstáculos en materias tan diversas como política industrial, macroeconomía, empleo y política social.

La propuesta tiene en la mira el protagonismo de las generaciones venideras para el ejercicio pleno de sus derechos y potencialidades.

Son las nuevas generaciones quienes tendrán que desarrollar a plenitud las capacidades requeridas para un cambio intensivo en productividad, en conocimiento y progreso técnico, en participación ciudadana, en cultura deliberativa y en cuidado del medio ambiente.

Son estas las generaciones que tendrán que promover las nuevas maneras de producir, organizar y comunicarse.

Son ellas también quienes tendrán que velar por preservar y promover el bienestar de todos en sociedades más presionadas por el envejecimiento de su población y por una urbanización creciente y una mayor escasez de bienes públicos globales.

Son estas generaciones, además, las que tendrán que convivir con los efectos de varios siglos de uso predatorio de los recursos naturales y con la menor capacidad de estos recursos de sostener tasas elevadas de crecimiento.

En particular, creo que las universidades de Latinoamérica y El Caribe se enfrentan a desafíos para fortalecer su Pertinencia, Calidad, Eficiencia, Transparencia y Trascendencia en un ambiente de plena libertad y autonomía.

Elevar la pertinencia implica para las instituciones de educación superior desarrollar investigaciones que generen conocimiento no solo de carácter utilitario, sino también cultivar la ciencia, la cultura, el humanismo sin que sus resultados se vean presionados por la necesidad utilitaria y mercantilista que se le atribuye hoy al conocimiento. Las universidades se enfrentan al criterio generalizado de que sólo es pertinente el conocimiento que tiene utilidad en el mercado.

También representa un gran desafío la pertinencia en cuanto a la formación profesionalizante, por el mismo utilitarismo mercantil del modelo napoleónico. Hoy se habla del papel de la educación superior de “formar los profesionales que demanda el mercado de trabajo” o formar el “capital humano” o los “recursos humanos”, con lo que se reduce la formación profesional a formar “piezas” de una cadena de valor. Significa esto que el mercado no atribuye pertinencia a profesiones para las cuales no hay puestos de trabajo.

El desafío es satisfacer esa demanda y al mismo tiempo ofrecer formación de profesiones que valoren nuestra diversidad humana y natural como nuestra principal riqueza.

Los retos están también en la formación del postgrado, el cual debe estar articulado con las líneas activas de investigación para que contribuyan a la generación, transformación y difusión del conocimiento.

Representa un reto importante también la presión de la educación transnacional y virtual y la necesidad de formar un mayor número de profesores capaces de utilizar los distintos métodos didácticas para el aprendizaje presencial o virtual, fomentando el desarrollo del pensamiento para que puedan transformar la información en conocimiento.

Alcanzar niveles más elevados de calidad en la formación de profesionales es otro gran desafío en una economía regida por el mercado donde hay baja inversión en educación, elevada matrícula y demanda creciente de ampliar la cobertura. Se enfrenta la universidad, principalmente la pública, al dilema entre cantidad y calidad.

La proliferación de rankings presiona las universidades latinoamericanas, sobre todo, porque las principales empresas que elaboran los mismos asignan un peso elevado a la producción de conocimientos por medio de la investigación y la visibilidad de esa producción y como se ha planteado, es un aspecto débil en las universidades de la región.

Alcanzar niveles elevados de eficiencia, medido por el porcentaje de egresados que salen de cada cohorte, se suma a los desafíos anteriores, cuando las universidades se enfrentan a la escasa formación que reciben de los niveles preuniversitarios; la elevada deserción, los bajos niveles de desempeño, el rezago y el fracaso estudiantil.

La transparencia es un compromiso social de rendir cuentas a la sociedad sobre los recursos que esta pone en manos de las universidades para el logro de su misión. Es una responsabilidad que las universidades no deben eludir, considerando que son entidades sin fines de lucro y como tales, recibien financiamiento de la sociedad provenientes del gobierno, de las familias y de las empresas, actores que tienen el derecho de estar informados sobre la forma en que son manejados esos recursos.

Las universidades enfrentan hoy el reto de generar resultados de alto impacto, que trasciendan en sus respectivas sociedades. La sociedad de hoy asigna alto valor a la generación de patentes, los premios nobel por universidades, y la colocación de los egresados en posiciones públicas y privadas de alta relevancia.

La libertad académica y la autonomía, son condiciones imprescindibles para la labor académica de las universidades, principalmente las públicas.

El desafío en la libertad y la autonomía lo representa la necesidad de promover la participación de actores externos en la toma de decisiones internas.

Para superar los retos y desafíos, las instituciones de educación superior tienen que fortalecer los lazos de cooperación e intercambio en la región entre los que merecen especial atención:

Respaldar la construcción del Espacio de Encuentro Latinoamericano y Caribeño de Educación Superior (ENLACES).

Fortalecer la creación del Mapa de la Educación Superior en ALC (MESALC), creando sistemas nacionales de información confiable y eficiente.

Fomentar la movilidad académica por medio de la creación de un sistema de reconocimiento mutuo de estudios, títulos y diplomas, así como el establecimiento de sistemas de créditos académicos comunes aceptados en toda la región.

Crear redes de investigación y docencia que permita el desarrollo de líneas, programas y proyectos de investigación conjuntos.

En la CRES-2008 se estableció que “Los desafíos y retos que debemos enfrentar son de tal magnitud que, de no ser atendidos con oportunidad y eficacia, ahondarán las diferencias, desigualdades y contradicciones que hoy impiden el crecimiento de América Latina y el Caribe con equidad, justicia, sustentabilidad y democracia para la mayoría de los países que la conforman”.

BIBLIOGRAFÍA.

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3.- Blanco Guijarro, Rosa. (2007)

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5.- Carrizo, Luis. CRISIS Y DESAFIOS DE LA UNIVERSIDAD. http://www.rsu.uninter.edu.mx/doc/antecedentes_contexto/CrisisyDesafiosdelaUniversidad.pdf

6.- Gazzola, Ana Lúcia. Didriksson, Axel (2008). Tendencias de la Educación Superior en América Latina y el Caribe. IESALC-UNESCO.