Santo Domingo, R.D. En el contexto actual de transformación digital y evolución de los modelos educativos, las bibliotecas académicas han dejado de ser simples repositorios de información para posicionarse como actores clave en el éxito estudiantil, afirmó la magíster en Bibliotecología y Ciencias de la Información, Yajaira Reyes.
Destacó que, en el dinámico ecosistema de la educación superior contemporánea, estas instituciones desempeñan un papel estratégico al facilitar no solo el acceso a la información, sino al fomentar la innovación, el aprendizaje colaborativo, la autonomía de pensamiento y el desarrollo de competencias esenciales para el siglo XXI.
“La relación entre el uso de bibliotecas y el rendimiento académico ha cobrado mayor relevancia en la era digital, caracterizada por la sobrecarga informativa y la constante transformación educativa”, señaló.
En este sentido, citó estudios recientes que evidencian que el uso frecuente de recursos bibliotecarios, tanto físicos como digitales, se asocia directamente con mejores resultados académicos, mayor retención estudiantil y un incremento en las tasas de graduación.
De repositorios a ecosistemas de aprendizaje
Las bibliotecas universitarias, entiende Reyes, han evolucionado hacia modelos centrados en el usuario, integrando tecnologías, servicios personalizados y espacios diseñados para el aprendizaje activo. Estos entornos híbridos combinan lo físico y lo virtual, facilitando el acceso equitativo a la información y promoviendo el aprendizaje autónomo.
En este marco, resaltó la importancia de los denominados learning commons, espacios de aprendizaje colaborativo que fortalecen habilidades como el pensamiento crítico, el trabajo en equipo y la resolución de problemas, fundamentales para el desarrollo académico y profesional.
Alfabetización informacional: una competencia esencial
La especialista subrayó que uno de los aportes más significativos de las bibliotecas académicas es la promoción de la alfabetización informacional (ALFIN), entendida como el conjunto de habilidades que permiten identificar, localizar, evaluar y utilizar la información de manera ética y crítica.
“En un mundo donde la información es abundante pero no siempre confiable, saber discriminar y utilizar fuentes de calidad es una competencia fundamental”, indicó la académica, al tiempo que enfatizó que estas capacidades impactan directamente en la calidad de los trabajos académicos y en la formación de profesionales críticos, autónomos y éticos.
Evidencia del impacto en el rendimiento académico
Reyes también señaló que diversos estudios e informes institucionales respaldan el impacto positivo de las bibliotecas en el éxito estudiantil. Datos recientes evidencian una correlación significativa entre el uso de servicios bibliotecarios —como bases de datos especializadas, asesorías y programas de formación— y el rendimiento académico.
Asimismo, investigaciones recientes destacan que la frecuencia de uso de recursos digitales influye directamente en el desempeño académico, lo que pone de manifiesto la importancia de garantizar servicios accesibles y de alta calidad.
Bibliotecas como agentes de equidad
Más allá de su impacto académico, Reyes resaltó el papel fundamental de las bibliotecas en la promoción de la equidad educativa. Agregó además que al garantizar el acceso a recursos de calidad sin distinción socioeconómica, estas instituciones contribuyen a democratizar el conocimiento y reducir brechas de oportunidades.
En ese orden, la especialista precisó que organismos internacionales han reconocido a las bibliotecas como pilares esenciales en los ecosistemas de aprendizaje contemporáneos, destacando su rol en la construcción de sociedades del conocimiento inclusivas.
Reyes enfatizó que invertir en bibliotecas académicas es una decisión estratégica para las instituciones de educación superior. “Su impacto va más allá del acceso a la información: abarca el desarrollo de competencias, el apoyo a la investigación y la creación de entornos de aprendizaje innovadores”, concluyó.